QEPD
Nydia E. Vargas González
13 agosto 1943 al 29 abril 2026
En Memoria de Nydia E. Vargas González
“Mayie”
13 de agosto de 1943 – 29 de abril de 2026
Nydia E. Vargas González, cariñosamente conocida por familiares y amigos como “Mayie”, nació el 13 de agosto de 1943 en el hermoso pueblo de Utuado, Puerto Rico, tierra que la vio crecer rodeada del amor, los valores y las enseñanzas de una familia numerosa.
Fue hija de Eduviges González y Alfonso Vargas, y formó parte de una familia de doce hermanos, compartiendo su vida junto a Pocho, Guengue, Iris, Ada, Dalin, Talico, Efraín, Ruben, Edison, Nelo y Linda con quienes construyó recuerdos, lazos y experiencias que conservaría por siempre en su corazón.
Desde muy joven, Mayie se distinguió por su nobleza, humildad y espíritu generoso. Poseía el extraordinario don de hacer sentir bienvenidos a todos los que llegaban a su vida. Su hogar, su mesa y su corazón siempre estuvieron abiertos para quien necesitara una palabra de aliento, un consejo sincero o simplemente una muestra de cariño.
Fue una mujer de profunda fe, fortaleza admirable y amor incondicional. A lo largo de su vida enfrentó desafíos con valentía y dignidad, demostrando una resiliencia que inspiró a quienes tuvieron el privilegio de conocerla. Nunca permitió que las dificultades definieran quién era; por el contrario, eligió siempre responder con bondad, esperanza y gratitud.
Como madre, abuela, hermana, tía y amiga, dejó una huella imborrable. Su mayor orgullo fue su familia, a quienes dedicó su vida con entrega y sacrificio. Fue madre de cinco hijos: Luis, quien partió al cielo apenas un mes después de nacer; y de Millie, Tony, Rubén y Esther, quienes fueron la alegría, el orgullo y la razón de muchos de sus esfuerzos.
Hoy, quienes tuvieron el privilegio de llamarla mamá, abuela, hermana, tía o amiga conservan en su corazón el ejemplo de una mujer extraordinaria, cuya bondad y nobleza tocaron innumerables vidas.
Quienes la conocieron recuerdan su sonrisa serena, su corazón compasivo y su capacidad de brindar consuelo aun en los momentos más difíciles. Fue una mujer querida y respetada por muchos, no por lo que poseía, sino por la manera en que trataba a los demás: con respeto, ternura y genuino amor.
El 29 de abril de 2026 partió a la presencia del Señor, dejando tras de sí un legado de fe, bondad y servicio que continuará viviendo en las generaciones que la siguen.
Su ausencia deja un vacío imposible de llenar, pero también una herencia de amor que permanecerá para siempre.
Tus hijos, nietos y todos los que te amamos llevaremos tu recuerdo en nuestros corazones cada día de nuestras vidas. Tu amor seguirá guiándonos, tu ejemplo seguirá inspirándonos y tu luz jamás se apagará.
Te amaremos por siempre, mamá.









